domingo, 4 de agosto de 2024

04/08/2024 Reflexión diaria

 Buenos días y feliz domingo. Es Jesús quien quiere despertar en todos nosotros ese deseo profundo de eternidad que ya empieza en esta vida. Danos, Señor, el Pan de vida, ese Pan que no perece. Esa es la enseñanza de Jesús en este domingo; la gente lo seguía porque había saciado su hambre con abundante comida material. De aquí, pasa a despertar nuestra conciencia al alimento que perdura. Ese alimento es el que sacia, calma el hambre y la sed y llena nuestra vida de esa inexplicable alegría que nos acompaña en todo momento. ¿Qué hay que hacer para conseguir esto? Muy sencillo: CREER EN JESÚS. Ese es el centro; que toda nuestra vida rebose de Jesús: nuestro sentir, actuar, pensar, incluso fracasar. En todo esté presente el Señor  inspirándonos la respuesta oportuna. Los judíos, acostumbrados a la ley, pensaban en seguida en las obligaciones legales; no; lo primer es Jesús, el Señor; enamorarse del Señor, y es, entonces, cuando todo lo que hagamos y vivamos deja de der una carga. Mi yugo es suave y mi carga ligera. Que así sea vuestra vida con el Señor

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