Espero que estéis disfrutando de estos calores con unas buenas y eficaces vacaciones. Ese cambio en el que brilla lo que, a lo largo del año y en medio del fragor de las actividades, puede que esté soslayado u olvidado. Esto es aprovechar estos días. Ojalá sean DESCANSO DEL CUERPO, SÍ, y sobre todo, DESCANSO DEL ALMA. Eso significa que hemos sido capaces de discernir, en ese nuestro cansado corazón, qué es aquello que se encuentra sobreexcitado y tiene necesidad absoluta de descanso. Ese es el descanso del alma, y ahí, se encuentra la raíz de tantas cosas que nos pasan y que no acertamos a saber el porqué de nuestras reacciones. Analiza tus impaciencias...puede que, en el fondo, un amor vivido en ciernes y sin contenido; o analiza el sinfín de distracciones en tus momentos de silencio; puede que tu apego a tantas realidades se cobren este pago que tú experimentas. Recuerda, entre lo que vives en tu interior y lo que reaccionas al exterior, no siempre hay una concordancia inmediata y visible; hay que hacer un largo viaje para discernir los contextos que posibilitan y causan aquello que nos ocurre. Que estos calores no sean solo motivo de lamentaciones, sino que sean motivo para descubrir los secretos del alma; es decir: aquello que conforma tu realidad tanto en el ámbito positivo como en el negativo. Todo, en nuestro caminar tiene ese porqué que es necesario descubrir. Buen viaje.
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