Reflexión P.Llopis 16/05/21
Fiesta grande de la Ascensión. Es la fiesta
que nos invita a mirar hacia el cielo afincando también nuestros pies en la
tierra. Es cierto que nuestra glorificación, como ha sido la del Señor, será
nuestra presencia eterna con Él en el cielo; pero eso no impide el que sepamos
mirar a la tierra; más aún, la fiesta de la Ascensión, fiesta de la
glorificación de Jesús, nos enseña a mirar con amor y sin evasión a esta
nuestra sociedad en la que el Señor nos ha colocado. Y así, con nuestra mirada
en el cielo y en la tierra, miremos a esta hermosa y bendita tierra de Israel.
Conflicto enquistado y que hoy se encuentra en esa virulencia y violencia
extremas. El puzle es aparatoso y revesado, en el que todos creen tener
argumentos sólidos para tener razón, y razones para emplear la fuerza extrema a
la que estamos asistiendo. Los que hemos vivido in situ, en sus hermosas
tierras, sus mensajes de paz y amor, nos duele en el alma todo lo que está
sucediendo. Vamos a ponerlo ante el Señor. Jerusalén, cuna de las tres
religiones monoteístas más importantes del mundo, sigue teniendo y tendrà
mensajes nuevos que aportar a esta nuestra sociedad. Todos hemos nacido en
Jerusalén. La cueva del nacimiento de Jesús, es también nuestro nacimiento. Su
grito de paz debe seguir resonando y apagando el fragor de las bombas, mísiles
y demás artefactos de destrucción. Jerusalén es nuestra ciudad, es nuestro
nacimiento, es nuestra esencia, y, por tanto, debe seguir enseñando al mundo el
verdadero camino de la vivencia de la paz y la comunión. Que nuestro
agradecimiento, hoy, se torne plegaria para que, en esa hermosa y bendita
tierra de Israel, la PAZ DE JESÚS se restablezca y que sus ecos resuenen en el
mundo entero. PAZ a Israel, paz a Cisjordania, paz a la franja de Gaza, paz en
Jerusalén oriental y occidental; es lo mismo que decir: paz a los judíos,
hebreos, árabes cristianos y musulmanes, árabes en Jerusalén oriental y
palestinos de Gaza a las órdenes de Hamas y palestinos bajo la autonomía
nacional de Cisjordania. Señor, siempre y para todos sin excepción paz en este
día de la Ascensión.
Reflexión P.Llopis 17/05/21
Uiiii! Lo hemos dicho hasta la saciedad: el
triunfo está en el amor. Lo cual tiene como contrapartida: la derrota, el
fracaso, radica, tiene sus raíces en la violencia en cualquiera de sus
múltiples y variadas manifestaciones. Cuando se es víctima de la violencia
estamos arrinconando y marginando el amor que es el camino de superación de
todos los conflictos personales, sociales, nacionales e internacionales. La
violencia es un acompañante esencial del odio y tiene igualmente una connotación esencial, y es que, cuando de
ella se hace uso, se agranda y se intensifica el odio. Por lo tanto, lo que
podría ser un minúsculo problema muy a la mano en su solución, si entra en Él
la violencia, se enquista de tal manera que nos resulta imposible su solución.
Y esto lo hemos de asimilar con mucha fuerza, porque la violencia no sólo se da
en la cúspide de las grandes guerras, sino que se prepara y se a diestra en las
violencias aparentemente menores en las que a diario caemos y que son la antesala
de grandes conflictos y guerras. También estas violencias menores engendran
división, odio y guerra. Seamos delicados en la convivencia y no maltratemos
a nuestros hermanos. Hoy es la fiesta de San Pascual; un insignificante hermano
Lego, franciscano alcantarino, que nos
su por dar la lección, desde su humildad, de la verdadera santidad. No
busquemos lo llamativo; no hace falta dar voces al aire, llenas de vacío y
superficialidad. San Pascual supo amar, y amar de verdad: dejarse amar por
Dios, compartirlo con la comunidad y repartirlo por las calles y casas de
Vila-real. Y no puede haber conflicto que no se pueda atravesar, no puede
existir nada que el amor no pueda superar. El amor es la fuerza de Dios en la
debilidad humana, y el resultado es infinito. Da pena que pueblos como Israel y
Palestina-Cisjordania-Gaza que nacen del amor de Dios, se vean inmersos en esta
espiral de violencia que sólo conduce a una mayor intensidad de odio y
división. Pidamos a Dios por medio del humilde hermano Lego San Pascual, que
todos pongamos en el centro de nuestras vidas el amor de Dios que Él
generosamente nos regala. Felicidades a Vila-real, a toda la ciudad, y a todos
los que llevan este nombre. Ad multos ANNOS.
Reflexión P.Llopis 18/05/21
Y de nuevo A NUESTRO HERMANO JULIÁN no le ha
llegado su oportunidad. HÁGASE tu voluntad en el cielo como en la tierra;
PALABRAS DE plegaria de Jesús: APARTA DE MÍ ESTE CÁLIZ, más "No se haga mi
voluntad sino la tuya". Lo importante es tener en nuestro corazón siempre
y en todo momento, ese "sí" generoso y a veces doloroso y difícil.
Dios es nuestro Padre-madre, conoce nuestro pasado presente y futuro, y es Él
el que sabrá ponernos en el lugar que nos corresponde. Nuestra oración va siempre
dirigida a Èl con el fin primordial de discernir en cada momento su divina y
providencial voluntad. Y Él, el Señor, que es compasivo y misericordioso sabrá
y sabe combinar perfectamente nuestra humilde plegaria con su acción
providencial; igualmente sabrá preparar nuestro espíritu de plegaria con una
aceptación gozosa de lo que Él quiere hacer de nosotros que siempre será
aquello que nos conviene. Y otro aspecto muy importante y esencial; es NUESTEA
PLEGARIA COMUNITARIA Y ECLESIAL. Dios se alegra al escuchar esta plegaria de su
pueblo. Todos unidos en una misma dirección, en una misma causa, en una misma
preocupación; donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy YO; pedís
y recibiréis, llamad, tocad; no habla en singular; es la comunidad; venga a
nosotros; no es a mí, es a la comunidad; PADRE "NUESTRO". Hoy, nos
hemos de unir en comunión de plegaria por nuestro hermano Julián, por aquellos
que nos necesitan, por el cese de la violencia en la tierra de Jesús.
Centrémonos en plegaria de comunión ante Jesús, el Señor, y alojamos con
alegría el que siempre se cumpla su voluntad.
Reflexión P.Llopis 19/05/21
El Señor siempre abre horizontes. Con Dios
siempre se abre una puerta a la esperanza; con Dios, podemos volar sin alas,
surcar los mares sin tener noción de nstación; abrimos caminos sobre el mar.
Pero, ¡ojo!, siempre con Dios. Sin Él,
abrimos caminos a la división, desilusión, confusión, egoísmos y guerras. Todo
se complica cuando perdemos este horizonte que Dios nos abre y queremos
hacernos y convertirnos en protagonismo de nuestra propia historia. Es la ley
del más fuerte el domina en la ausencia de Dios; y a esto a escala íntima y
personal, como a un ámbito universal. Dios siempre abre una nueva puerta a la
esperanza. Con Dios, siempre hay un nuevo amanecer. Y es que Dios es el
artesano de ese nuestro nuevo amanecer; lo cual significa que nos enseña a
vivir con nuestras MANOS, CABEZA Y CORAZÓN. Eso es ser artistas de nuestra
realidad personal
Nada
queda marginado en nuestro espíritu. Hemos deshecho las bases de nuestra
destrucción. Ya somos capaces de todo; no hay límites o confines en nuestro
caminar, sino mundos, experiencias, novedades a explorar y estrenar. Ese es
Dios: el que nos enseña a salir de
nuestra aparente y falsa seguridad cómoda, y arriesgar ese mundo desconocido, e
n el que, aparentemente, parece estamos desamparados, al aire, sin apoyos, pero
en el que quiere Dios que caminemos, porque Dios es nuestra fuerza y Pastor,
con Él no vacilaremos. Es Él el que nos enseña a ser artistas de nuestra vida y
A caminar sin desmayo y siempre en un nuevo amanecer.
Reflexión P.Llopis 20/05/21
Sí, no decaigamos, hemos de estar siempre
alerta. Estamos ante una de las fiestas más importantes del año; es la fiesta
de Pentecostés, la Pascua granada, ya que el fruto ya se ve en los árboles. En
la Pascua florida contemplamos la flor; en la granada, es el resultado de esa
flor que es el fruto. Contemplad, hoy, todos los árboles y los veréis ya con
sus frutos granados, incluso algunos ya están maduros como el níspero y la
hermosa cereza pe
Que destaca en el árbol con su belleza
exquisita. Bueno, os he mandado antes de terminar la reflexión. Seguimos. La
misma naturaleza nos muestra la profunda relación existente entre una fiesta y
otra. Pentecostès es la culminación de la Pascua de Jesús; flor y fruto en
íntima conexión. La flor tiene su culminación en el fruto; y el fruto es el
inicio esencial de ese mismo fruto. Sin la flor que es Jesús resucitado, no
damos el fruto que es Pentecostés; y sin Él fruto, repito que es Pentecostés,
no tiene sentido la flor que es Jesús; de ambos necesitamos nosotros, los humanos
para equilibrar nuestra vida en nuestro
camino hacia Dios. La experiencia de la
Pascua, en cualquiera de las dos vertientes, es de comunión, de Iglesia, de
fraternidad, de Pueblo de Dios. Los apóstoles, dominados por ambas
experiencias, salen a dar testimonio y predicar aquello que voluntariamente han
experimentado. La comunión, la fraternidad, la Iglesia, el pueblo de Dios, todo
es lo mismo, es la culminación y plenitud de la Pascua florida y la Pascua
granada. Es por ello que Jesús, al fina de su vida, al rezar por nosotros, pide
al Padre que todos seamos UNO, COMO EL PADRE Y EL HIJO SON UNO. Todo esto nos
lleva a ser consciente de nuestra comunión, de nuestro ser Iglesia, de nuestra
fraternidad. Pidamos al Señor que demos siempre frutos de fraternidad en
nuestra vida. Una plegaria fraterna, intensa, de comunión por nuestro hermano
Julián. Unidos profundamente en nuestra plegaria por Julián.
Reflexión P.Llopis 21/05/21
Siempre me llama la atención la actitud de los
apóstoles después de la muerte de Jesús y antes de la venida de Pentecostés.
Tenían miedo, mucho miedo; en cualquier momento, podían acabar con sus vidas;
esto les obligaba a esconderse con las puertas bien cerradas; era la actitud
defensiva pertinente. Humanamente, no podían hacer otra cosa; eran incapaces de
esperar algo distinto; sin embargo, ahí, en esa impotencia, en esa extrema
debilidad, en esa desesperanza esperaba el Señor, los esperaba el ESPÍRITU. Es
una escena que repetimos y se repite en un sin fin de ocasiones en nuestra
propia realidad y en la de tantos hermanos. Confiamos en nuestros propios y
cobardes miedos; y ellos nos conducen a esconderlo, a cerrar las puertas, lo
cual intensifica aún más el miedo que nos atenaza. Preferimos esa falsa
seguridad a salir y correr el riesgo de la diáspora. El Espíritu nos espera;
Este actúa a PUERTAS ABIERTAS, sin apoyos absurdos, y su horizonte es, no el
pasado, sino todo el mundo a explorar, todos los hermanos a los que escuchar, y
toda una creación de la que disfrutar y defender. No cerremos las puertas; el
vendaval del Espíritu llama a nuestro interior, y por Él conducidos, el camino
es siempre amanecer.
Reflexión P.Llopis 22/05/21
Vamos a poner nuestros ojos en aquello que es
importante; esto es lo mismo que prestar atención a lo que de verdad nos
conviene. Mirad, y es que cuidamos la casa, nos preocupamos del coche,
alimentamos y hacemos grandes sacrificios por nuestro cuerpo; y, ahora, una
pregunta: ¿CUIDAMOS LA FE? ¿MIMAMOS EL TESORO DE NUESTRA FE? Sí, es un regalo
del Señor; es un regalo que no se debe a méritos propios; pero..., aquí viene
nuestra tarea responsable: toca a nosotros VELAR POR ELLA. Esa es la palabra: VELAR,
vigilar, pues es un tesoro que llevamos en VASIJAS DE BARRO; y..., ¿qué
significa eso? Que si no velamos, si no vigilamos la vasija, no lo olvidemos,
la vasija, que es de barro, se rompe, se destruye con mucha facilidad. Hay
cosas por las que nos acabamos que van y vienen. Esta cuando se va, se destruye, y su regreso es
muy difícil. Cuidar nuestra fe; es sólo LEVANTAR LOS OJOS AL CUELO; ya veis,
cuando se pierde o se destruye tiene consecuencias muy nefastas; en cambio,
cuando se le presta atención, es el Espíritu, el que viene en nuestra ayuda y
nos facilita nuestro caminar. El Espíritu nos enseña a LEVANTAR NUESTRO
ESPÍRITU, EN MEDIO DE LAS DIFICULTADES,
HACIA EL CIELO. No tendremos
vigilia de Pentecostés en el Racó. Esperamos que el Espíritu nos acompañe a
MIRAR SIEMPRE HACIA EL CIELO, TENIENDO NUESTROS PIES, ANCLADOS EN LA TIERRA.
Buena fiesta de Pentecostés.
Reflexión P.Llopis 23/05/21
Desde Vinalesa, bon día a tots. Dios es la gran bendición. Está en todos los detalles de nuestra vida. Para cada momento y a cada circunstancia, Él sabe poner y adecuar la oportuna y conveniente solución. Hoy es la gran fiesta del Espíritu. Las circunstancias en las que se encontraban los discípulos en aquellas horas posteriores a la muerte de Jesús, son las mismas en las que, en tantas ocasiones, cada uno de nosotros hemos vivido y experimentado: sensación de fracaso; conviene destacar “sensación”. A todos, algo no ha salido como esperábamos una cosa emprendida; bien, se empieza de nuevo y a otra cosa; ahora bien, la sensación de fracaso es mucho más profundo y doloroso; llega al alma; así estaban los discípulos y así nos hemos encontrado cada uno de nosotros. Y..., ¿ quién no ha experimentado el miedo en su vida? Los discípulos estaban con las puertas cerradas como manifestación de ese miedo. Nosotros nos “cerramos”, cerramos las puertas del corazón y no queremos, por miedo, empezar nuevas realidades, nuevos caminos, nuevos proyectos. Po nosotros mismos, no podemos salir de nuestro ostracismo. Pero..., ahí está la solución divina: ES LA PRESENCIA DEL ESPÍRITU. Es la fuerza “presencial” del Espíritu; no la desvirtuemos haciéndola exclusivamente “virtual”. El Espíritu es amor, y nada hay más presente que el amor. Es muy sencillo, es un gesto simple: ABRIR EL CORAZÓN; eso es un gesto simple y nuestro..., y el resto es : SENTIRNOS SUMERGIDOS POR LA FUERZA PRESENCIAL Y AMOROSA DEL ESPÍRITU. Y tantas cosas y sensaciones que nos dominaban, es la presencia del Espíritu la que las diluye con su amor eficaz y constante. No tengamos miedo; YO, EL ESPÍRITU, HE VENCIDO EL MUNDO. Buena fiesta liberadora del Espíritu.
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