lunes, 24 de mayo de 2021

REFLEXIONES DIARIAS (DEL 24/05/21 AL 31/05/21) XI S. T.O.

 Reflexión P.Llopis 24/05/21

No cabe en una reflexión lo que el Espíritu crea en cada uno de nosotros. Seamos conscientes, que es lo mismo que experimentarlo. Yo, hoy, en esta mañana hermosa, os destacaría: DESCANSO DEL ALMA. El Espíritu tiene esta singular cualidad. Son tanta las cosas que pugnan por sustituir a esta cualidad del alma... No caigamos en esta fácil tentación de las apariencias, o de los sueños equivocados, o voluntarismos fracasados. No encontraremos el verdadero camino en nada de todo ello. No vamos a recurrir a argumentos teóricos, ni a discusiones inacabables; no sirven. Vayamos a lo más simple y claro. Todos sabemos y hemos experimentado lo que es el descanso. Esa liberación personal por la que experimentamos ese placer inigualable que produce el "requies" , el descanso. Eso es el Espíritu. Liberación y descanso. Este es consecuencia del primero. Ese momento crucial en el que olvidas tu pasado, te abandonas en el presente, y llenas de esperanza tu futuro. No hay nada comparable a este descanso. Y esto es fruto del Espíritu. No enturbiemos está claridad con personalismos ilusos. El resultado dañará nuestro descanso. Jesús nos enseñó a descansar, a ENCONTRAR EN EL ESPÍRITU EL "DESCANSO DEL ALMA". Y, mucha atención, es descanso DEL ALMA. Qué descanse el alma, con esas características previamente señaladas, es un don que sólo saborean los pobres, sabios y humildes que en Dios depositan su mirada. La mirada del alma.

 Reflexión P.Llopis 25/05/21

Hace unos días, comentábamos el CUIDAR LA FE; importante dimensión que nos hace agradecidos al Señor  por el gran regalo de la fe. Hoy, en este hermoso día del no menos hermoso mes de mayo, comentamos esta maravillosa actitud: CUIDAR LA COMUNIÓN, o lo que es lo mismo: LA UNIDAD. Es una per LA preciosa que, en su infinita pequeñez y grandeza, es tan sutil, delicada y frágil, que su pérdida y abandono es, con excesiva frecuencia, aquello que primero se pierde. Y ya veis, es imposible la paz, es imposible la fraternidad desde la división y la confusión de nuestra vida. El encuentro con Dios está esencialmente unido al encuentro con el hermano; el encuentro con Dios igualmente está asociado al encuentro con la creación. La MINORIDAD, hermana de la pobreza y humildad, es el camino que nos hace vislumbrar y descubrir la belleza de la comunión, unidad y fraternidad. No puede haber excepción alguna a esta maravillosa experiencia. Cuidarla es VALORARLA por encima de todos los impedimentos que intentan destruirla; y esto a sabiendas de que, pérdida la comunión, la fraternidad, su vuelta a ella siempre es difícil y complicada; en cambio, superar dichos impedimentos es entrar en la experiencia real y verdaderamente humana con esencias divinas de la eficaz fraternidad. No echemos a perder el gozo y la paz de la fraternidad por unas migajas insignificantes que no tienen ningún valor. Para ello, CUIDEMOS Y VALOREMOS EL GRAN DON DE LA COMUNIÓN, UNIDAD Y FRATERNIDAD.

Reflexión P.Llopis 26/05/21

Cuidar la fe, cuidar la comunión y, finalmente, cuidar la verdad. Aquí tenemos el trípode perfecto. Nos detenemos en esta última: la verdad. Tenemos la fácil tentación en la que, con frecuencia, se cae: ¿Qué es la verdad? Es la pregunta de Pilatos, que lleva implícita una renuncia a su búsqueda por imposibilidad manifiesta. No es así. Podemos vivir en la verdad. Nos la dicta el corazón. Jesús está con nosotros, y Él nos dice: YO SOY EL CAMINO Y LA “VERDAD” Y LA VIDA. Entremos generosamente en nuestro interior; la Palabra de Dios Nos dice: “No es inalcanzable, la tenemos muy cerca, Dios la ha depositado en nuestro corazón; sólo hemos de ser sinceros con nosotros mismos y no hacer de mi yo un altar, de mis criterios e intereses un bastión a defender; no, huirá de nosotros la perla de la verdad. Seamos sencillos, humildes y pobres, y la verdad llamará a nuestra puerta y entrará. Es la verdad la que, con estas premisas, nos buscará; y, no lo dudes, el encuentro constante con la verdad es la experiencia más hermosa de la que puedes disfrutar. Es Jesús y tú Y yo que Serena, pacífica y amorosamente nos encontramos. ¿Veis? ¡Qué cerca tenemos la verdad! No divaguemos; el camino es sencillo; lo que tantas veces hemos dicho; el ojo, lo suyo, si le quitas los obstáculos, es ver nítidamente; el corazón, si está sano, lo suyo es EXPERIMENTAR LA VERDAD. Jesús, el Señor, está esperando este momento de vivir este encuentro: entrar en nuestro corazón humilde y pobre, y hacernos experimentar y disfrutar de su VERDAD. Hagamos nuestros pequeños deberes; el Resto, la Verdad, es el milagro de Dios.

Reflexión P.Llopis 27/05/21

Son palabras del gran místico franciscano San Buenaventura: DONDE HAY MAYOR TRIBULACIÓN, CONLLEVA SIEMPRE MAYOR CONSUELO; NO COMO LO HACE EL MUNDO QUE EN LA PROSPERIDAD CONSUELA Y HALAGA Y EN LA ADVERSIDAD SE BURLA Y CONDENA, SINO COMO LO HACE DIOS. Estamos todavía en los ecos de la festividad de Pentecostés, fiesta del Espíritu Paráclito, consolador. Mucha atención. En los momentos difíciles, no busquemos anestesias humanas; son todas ellas conspiraciones transitorias que no cierran el mal profundo que llevamos en nuestro interior. Fijaos: SOLO QUIEN SE SIENTA AMADO COMO ES, DA PAZ AL CORAZÓN; y, hermanos, el Espíritu lo hace así. Es el bálsamo del corazón y lo sana, con su esencia de amor, desde las raíces más profundas. Dejemos espacio a Dios y a su Espíritu; lo cual conlleva experimentar que Dios, que su Espíritu, tienen primacía antes que nuestro yo. No nos concentramos en nuestro yo y sus alrededores; no nos agobiemos en aquello que nos acontece; nuestra historia no la escribe aquello que nos sucede o nos ha sucedido; ello comporta búsqueda de consuelo humanos; nuestra historia verdadera y auténtica la escribe Dios y su Espíritu, que, con su AMOR SANADOR Y CONSOLADOR, NOS HACE ATRAVESAR LOS MARES EMBRAVECIDOS QUE!, ES POSIBLE, TANTO NOS HAN AFECTADO. A la larga, el triunfo es del Espíritu; nunca es de las realidades que nos han acontecido. Y sabemos que en nosotros triunfa Dios con su Espíritu, por que sentimos SU CONSUELO, que nos inunda Con su PAZ, y nos protege con su AMOR MISERICORDIOSO. No confiemos en consuelo humanos; hemos de ponerlos en el lugar que les corresponde; nuestro consuelo es Dios con su Espíritu; esa es la verdadera sanación de nuestro corazón, y, por lo mismo, nuestra verdadera y real historia Qué llena de paz todos los momentos de nuestra vida, incluso y sobre todo los más difíciles. Estés como estés, Dios te ama y quiere llenarte de su amor y de su paz.

Reflexión P.Llopis 28/05/21

 Todo cambia en nuestra vida, si ESCUCHAMOS AL ESPÍRITU. Escucharnos a nosotros mismos es enviarnos en división y confusión. Cuando nos escuchamos a nosotros mismos, nos concentramos en criterios humanos; y ya empezamos a dividir: hay en la iglesia conservadores y progresistas, tradicionalistas e innovadores, derecha e izquierda. ¿Veis? Olvidamos al Espíritu. El Papa nos dice: “el Paráclito empuja a la unidad, a la concordia, a la armonía de la diversidad”. Añadimos: no tengamos visiones parciales e interesadas de nuestra vida, fe nuestra iglesia y de nuestra sociedad.. aprendamos a saber humanizar nuestra vida con esencias de divinidad, y a divinizar nuestra vida alimentando nuestra humanidad. Si todo lo reducimos a perspectivas humanas, desenfocaremos nuestra verdadera historia. Somos templos del Espíritu, que es Gratuidad de la gracia, fuerza de la plegaria, alegría en la misión, belleza desarmante de la pobreza y humildad. Dios con su Espíritu, son los que tienen la primacía. Y esto se traduce en este trípode, propio del Espíritu: proximidad, compasión y ternura. Este es estilo de Dios que hemos de plasmar en toda nuestra realidad humana.

Reflexión P.Llopis 29/05/21

Muchas cosas vemos en esta nuestra sociedad que no nos agradan; no caigamos en la fácil tentación de alimentarnos  contínuamente de todas ellasigualmente puede suceder en nuestra iglesiarealidad humana con todas las consecuencias, y realidad divina en la que la primacía la tiene el Espíritu, como veíamos ayer, que es Espíritu de unidadalegríapaz y amor. No perdamos tanto tiempo en superficialidades y vayamos al núcleo, a la esencia  de tantos tesoros que Dios ha puesto en nuestras manos. Lo veíamos ayer plasmado en la película Clara y Francisco. Dios con todas sus consecuenciasproyectado con toda claridad y sin miedos, sobre una sociedad egoísta, violenta e interesada. Aquella sociedad naciente desembocó y provocó lo que ahora vivimos o sufrimosPero, es donde Dios nos ha colocado, y ahora es el tiempo no de alimentarnos del paganismo que domina; esto no conduce a nada; lo vamossin reserva de ninguna clase, EL ALEGRE ANUNCIO DEL EVANGELIO; sí, domina en esta nuestra sociedad una evidente secularizaciónindiferente a Dios; el lamentarlo no es el mejor camino para erradicarlallevemos a este nuestro mundo secularizado, la ALEGRÍA DEL RESUCITADO. Pongamos amor, donde haya odio; esperanza donde domina la confusión, y habremos dejado en este mundo el piso de sabiduría que de Dios hemos recibido para compartirlo con los hermanos. No perdamos más tiempo, y demos testimonio de amor y misericordia que son la manera de abrir las puertas a la libertad del corazón. 

Reflexión P.Llopis 30/05/21

Comprende la Trinidad quien vive la caridad, son palabras de San Agustín. Hoy celebramos la fiesta de la Santísima Trinidad. A veces, nos debatimos en especulaciones teológicas sobre la Trinidad, y marginamos el aspecto vivo, afectivo de la Trinidad. Es caridad, es familia, es humanidad, es relación, es comunicación, es fraternidad. Todo eso y mucho más es la Trinidad. Jesús, el Señor, se dirige a Dios como un HIJO A SU PADRE, y empujado, inspirado por la fuerza presencial del Espíritu. Esta es su familia, y a ella, con todas sus ventajas y posibilidades, nos quiere a cada uno de nosotros incorporar. De esta manera, está familia divina no acaba ad intra, quiere, nos invita a cada uno de nosotros a que seamos miembros vivos de esta familia divina, y no como invitados circunstanciales, sino como miembros reales, como hijos del mismo Padre y conducidos por el mismos Espíritu, y por lo tanto, herederos, como hijos, de la gloria del Padre. Dios nos hace ser partícipes de su familia, con esa relación paterno-filial que también a nosotros, como hijos, nos regala. Nuestra fe es familiar, comunicativa, amorosa. De aquí que nos caracterice a cada uno de nosotros la misma realidad de amor que al mismo Dios. La Trinidad es la experiencia del amor en familia. Expresión de ello es la vida monástico-contemplativa. En nuestra diócesis tenemos ocho comunidades contemplativa. En este día vamos a rezar por todas ellas. Ahora después os pasaré el tríptico de todas ellas. Feliz fiesta de la Trinidad, y felicidades a los padres-madres de Tales, hoy toman la primera comunión sus hijos. Enhorabuena.

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