viernes, 30 de abril de 2021

REFLEXIONES DIARIAS (DEL 30/04/21 AL 7/05/21) XI S. T.O.

Reflexión P.Llopis 30/04/21

Desde toda la Iglesia subía incesantemente  la oración a Dios; es la frase bíblica de Hechos 12,5 que sirve de base y orientación para esta cadena de oración que empieza mañana  ya mes de mayo. Abre y cierra este mes de mayo de plegaria el Papa Francisco. Lo hace mañana día uno, desde la basílica del Vaticano, ante el icono de la Virgen del Socorro; icono de principios del s. VII que ya se encontraba en la antigua basílica Constantinopla y que, ahora, restaurado, lo admiramos en la basílica del Vaticano, en el altar de San Gregorio XIII. Hora, seis de la tarde. La plegaria se alargará todo el mes de mayo, y tendrá está doble dimensión o motivación: CESE DE LA PANDEMIA Y RESTABLECIMIENTO DE LA ACTIVIDAD LABORAL. Cada, a fin de envolver al mundo entero en esta plegaria, a toda la Iglesia, dicha súplica se realizará desde un santuario concreto. En España, se ha elegido el la Virgen de Montserrat, en el monasterio homónimo. Estratégicamente, se han elegido santuarios de todo el mundo, a fin de involucrar a todo el universo, a toda la Iglesia, en está misma plegaria. Siempre será a las seis de la tarde está plegaria que incluye el rezo del santo rosario por, repito, el fin de la pandemia y el restablecimiento de la actividad laboral. Ya sabéis, el mes de mayo es mes dedicado a la santísima. Virgen, y los santuarios elegidos, todos están dedicados a la Madre de Dios y Madre nuestra. Son treinta santuarios los elegidos para unir a toda la Iglesia en oración. Que este mes de mayo, mes de María, nos una a todos en oración constante a María por tantos hermanos nuestros que sufren. La verdad que es un gozo el vernos unidos en oración ante dificultades y problemas de nuestros hermanos. Encomendemos al Señor, hoy, a mí cuñada, es la mujer de mi hermano el mayor; se encuentra ingresada con graves problemas de salud. Por ella, Señor; pon tu mano de bondad sobre ella y dispongámonos, en el mes de mayo, a intensificar “nuestra” plegaria.

 

Reflexión P.Llopis 01/05/21

Todo sucede para nuestro bien, nos decía ayer Leo; la Palabra df Dios nos lo decía de esta manera: DILIGENTIBUS DEUM, OMNIA COOPERANTUR IN BONUM; ES DECIR: TODO COOPERA PARA SU BIEN PARA QUIEN AMA A DIOS. La finalidad de todo el bien, el bien de cada uno de nosotros, lo cual identificamos con la palabra más abstracta y que incluye todo su significado, que debimos: BONDAD. El bien es la encarnación de la bondad en cada uno de nosotros. Hecho y realidad que, conseguidos, es la plenitud de nuestro equilibrio y madurez psicológica y espiritual. Y..., ¿Cómo llegamos a esta plenitud? Mirad, de base: EL AMOR A DIOS; es el DILIGENTIBUS DEUM. El amor a Dios es la satisfacción personal de que estamos en sus manos, que es en las mejores manos en las que podemos estar. Y siempre sale el sol para quien experimenta la maravilla de estar en manos de Dios. San Pablo, adalid de esta experiencia, exclamaba: NO OS OS PREOCUPÉIS POR NADA; EN TODO MOMENTO, DAD GRACIAS A DIOS, Y LA PAZ DE DIOS, QUE SOBREPASA TODO LO QUE PUEDES DESEAR, REPOSARÁ EN TU CORAZÓN. Programa perfecto, Julián, para ti y para cada uno de nosotros en el regalo de este día que estrenamos: fiesta del trabajo, de San José Obrero, y, en Alcudia de veo: celebración conjunta del Cristo de la Salud y San Pedro mártir o de Verona. Fijaos cómo está consultada nuestra plenitud de paz o madurez personal, horizonte y realidad: la bondad; camino: el amor a Dios; resultado: no os agobiéis por nada; y todo: paz que sobrepasa lo que puedes desear y esperar. No cabe un programa más atractivo; pues, realizado, imposible de describir, supera todas nuestras capacidades. Es INEFABLE. Sólo hay un camino para entenderlo: EXPERIMENTARLO. El Señor nos invita a ello.

Reflexión P.Llopis 02/05/21
Y es que la Palabra de Dios nos coloca en el lugar que nos corresponde, en el camino que deseamos, en el horizonte en el que verdaderamente podemos contemplar. Fijaos bien, Jesús, el Señor, es la vid; Dios Padre es el viñador; los discípulos los Sarmiento. Es muy fácil de entender; la Palabra de Dios es así de sencilla. Quien cuida del viñedo es Dios Padre; la savia es la que alimenta y da vida a todos y cada uno de los sarmientos; estos los Sarmiento, sin este néctar alimenticio, no son nada, languidece y mueren. Jesús lo afirma categóricamente: SIN MÍ NO PODÉIS HACER NADA. Nuestra vida es recibir la savia que es Jesús. Es muy sencillo lo que nos propone Jesús. La intensidad a la intimidad con Jesús es la que nos dará la claridad en medio de nuestros problemas y dificultades. El que desaparezcan nuestros problemas no causa la claridad en nuestro caminar; las dificultades forman parte de nuestra vida; la claridad la da nuestra conciencia y experiencia de nuestra íntima adhesión a Jesús, el Señor; es esta actitud la que da la verdadera dimensión de toda nuestra vida, aún en medio de tormentas aparentemente insostenibles. Unidos a la vid, somos Sarmientos, unidos a la vid, repito, tenemos la vida que atraviesa toda dificultad. Es esta dimensión la que nos conduce al verdadero canto en la vida, el canto del corazón que sabe dar gracias a Dios en todo momento, pues es mucho más intenso lo que recibe y agradece que lo que sufre; esta es la verdadera dimensión de nuestra vida; es la que nos nuestra adhesión n vcino Sarmiento a la vid que es Jesús. Y esta fuerza supera a todas mareas que se puedan presentar.  Tomemos conciencia de esta fuerza que es la presencia de Jesús.

 Reflexión P.Llopis 03/05/21

Es muy importante la virtud de la constancia; sí, es una virtud; lo cual comporta que tiene un secreto especial. ¿Cuál es? No se trata de una realidad puramente humana; es decir: con mi fuerza de voluntad voy a ser constante en... cada uno que ponga cualquier dimensión personal que quiera intensificar. No es fácil triunfar con este exclusivo criterio. Algo más hay que aportar; algo más que no es accidental, sino "esencial. Este es el secreto a voces. Este es el verdadero oxímoron. Lo veíamos ayer: ¿Dónde tengo puesto mi corazón? ¿a quién ESCUCHA mi corazón? En una reflexión anterior, decíamos que, en el mundo de hoy , habíamos sustituido la televisión y todo el ejército de ad latentes por el silencio interior que es el encuentro con Jesús. Mal andamos. Recordad las palabras tajantes de ayer en el evangelio: SIN MÍ NO PODÉIS HACER NADA. El secreto de la Constancia radica en la intensidad de nuestra unión con Jesús. No me cansaré de repetirlo: confiar en nosotros mismos es el camino seguro de nuestro fracaso y consecuente desilusión. Jesús es el CAMINO, Y LA VERDAD, Y LA VIDA... mi yugo es suave y mi carga ligera. La comunión con Jesús es alimentarnos de AMOR, que es la dimensión que hace posible y fácil todas las cosas. No dejemos de escuchar a Jesús; no hay nada ni nadie que purga garantizarnos como Él, el verdadero y eficaz camino en nuestra vida

 He aquí el secreto de nuestra vida: JESÚS, EL SEÑOR. Decimos con San Pedro: ¿a quién iremos? Tu sólo tienes palabras de vida eterna. He aquí la constancia a nuestro alcance.

  Reflexión P.Llopis 04/05/21

Estamos siempre hablando de la importancia de la vid: yo soy la vid, vosotros los sarmientos. Jesús es la vid, nosotros los sarmientos; sin Mí no podéis hacer nada, dice Jesús; y decimos todo esto como si los sarmientos fueran algo de segundo orden y sin importancia; y no es así. Los sarmientos tienen una importancia capital; los frutos se dan en los Sarmiento , no en el tronco. Y esto no es restar importancia a la vid, pues es ella la que suministra la vida que es la savia. Pero, el mismo Señor ha dispuesto que los sarmientos sean los que proyectan y manifiestan la eficacia de la unidad con el tronco que es la vid. Ya veis la confianza que el Señor deposita en los Sarmiento a, en cada uno de nosotros. Somos los que tocamos la gloria y la eficacia, unidos a la vid, al Señor; cono también, separados de Él, somos confusión y división sin esperanza. Y el fruto es dejar pasar su amor hacia todos los hermanos. Somos portadores del AMOR DE DIOS; que no es una realidad virtual, abstracta; es el fruto visible de nuestra identidad y adhesión con Jesús. Es el mismo Jesús el que nos valora hasta identificarnos con Él, y hacernos transmisores de sus infinitos dones. Gracias, Señor, por tu generosidad.

  Reflexión P.Llopis 05/05/21

Dios tiene una mirada especial sobre cada uno de nosotros; es una mirada valorativa, estimativa que hace de nosotros criaturas especiales. Choca está mirada con la nuestra que tiene una cierta tendencia a minusvalorarnos, a sentirnos muy poca cosa ante la grandeza y poder de la sociedad, y aún menos en el conjunto del universo. Para nuestro Dios somos criaturas únicas, originales, que aportamos a este nuestro mundo y a este nuestro universo ese plus esencial que Dios ha depositado en nuestro corazón. Es por eso que este mismo Señor, Jesús, a Quien le hemos costado el precio de su propia sangre, nos pide una respuesta adecuada a esta misma valoración que tiene de cada uno de nosotros; nos pide una SANTIDAD ORIGINAL. Nosotros no podemos ser copia de...; ni siquiera de los santos; nosotros no imitamos ...;  nosotros identificamos la santidad a la que Dios nos llama, con la verdadera realidad de cada uno de nosotros; somos santos, llevando a su plenitud la impronta y el sello que Dios ha impreso en cada uno de nosotros. Y esa impronta y ese sello es original y propio, y es lo que dejamos y aportamos a esta nuestra iglesia, a nuestra sociedad, e incluso al universo. Ello conlleva un plus de responsabilidad, puesto que si nosotros no dejamos está sabiduría original por la que el Señor nos ha identificado, nadie, Fijaos bien, NADIE lo puede hacer por nosotros; habrá en la iglesia, en el mundo un espacio vacío que nunca se llenará por la irresponsabilidad nuestra. Dios confía en cada uno de nosotros, ha dado su vida y su sangre por cada uno de nosotros, para que nosotros respondamos con santidad y justicia  a este amor valorativa que Jesús nos enseña. Vamos a darle al mundo de hoy lo que somos en la mirada bondadosa del Señor. Miremos a Jesús y Él nos hará comprender  y experimentar esta hermosa realidad.

 Reflexión P.Llopis 06/05/21
El Papa Francisco concluye: SER POBRE EN EL CORAZÓN ES SER SANTO. Es así de sencillo. Es tener el corazón libre, despojado; lo tenemos dispuesto a... ahí actúa la voluntad del Señor. Lo contrario es la riqueza; no importa el volumen de la misma. Lo que obstaculiza es la intensidad de nuestros apegos, de nuestro afán de protagonismo, causa de dominio y conflictos de todo orden. Cuando este desorden se apodera de nosotros es la manera más eficaz de agrandar nuestros conflictos y problemas, y , con ello, empequeñecer y ahogar nuestra capacidad de amar en cualquiera de sus variadas manifestaciones. Ser pobre en el corazón es ensanchar hasta el infinito nuestra capacidad de amar; ser pobre en el corazón es experimentar la pequeñez e insignificancia de todo lo que nos ocurre al lado de la fuerza motora interior que nos empuja a amar. Esta es la que se desarrolla y nos empuja sin límites, cuando el corazón  no tiene obstáculos, cuando el corazón es pobre. En sí mismo, la pobreza carece de entidad; la pobreza, el corazón pobre, es la puerta abierta que nos hace despertar a ese hermoso panorama de amor que hay más allá de nosotros mismos. No malgastemos el amor, poniéndolo en sustitutivos absurdos que oprimen y ahogan nuestra infinita sed de a.ar a Dios, a los hermanos y a todo lo creado. Para ello, preguntémonos: ¿DÓNDE REPOSA NUESTRO CORAZÓN? descansa en Dios, alma mía. Él es nuestro refugio y fortaleza.
 
Reflexión P.Llopis 07/05/21

Hay otro signo de santidad que debemos destacar por su importancia y eficacia en nuestra vida personal y comunitaria; es el don de la MANSEDUMBRE. No es nunca ese "silencio" miedoso o defensivo que , tantas veces, domina en nuestras familias y en nuestras comunidades. No es nada de eso; es más bien, diría, todo lo contrario; la MANSEDUMBRE es la capacidad de hablar DESDE EL CORAZÓN. Muchas veces, hemos reflexionado de la mirada del corazón que es real; ahora reflexionamos de esta inusual virtud que es hablar DESDE EL CORAZÓN. En esta hermosa dimensión nuestras palabras no son nunca piedras que arrojaos contra los demás; desvirtuamos con ello la belleza del corazón, y echamos a perder un instrumento tan eficaz en nuestra vida y en nuestra convivencia, como son las palabras. Estad, las palabras, deben ser siempre PUENTES que tendemos en la búsqueda eficaz de la verdad y en la consiguiente convivencia. Para ello, deben brillar estas nuestras palabras por su total negación a todo deseo insano de ataque  a los demás, o defensa de mis propios y personales deseos, criterios o intereses individuales. He aquí la virtud de la MANSEDUMBRE. No es el refugiarse en el miedo absurdo por el que creemos y pensamos que estaremos más tranquilos; para Jesús esto no sirve. Hemos de aprender a manifestarnos desde el corazón, que siempre tiene está doble connotación: HABLAR DESDE LA CARIDAD, Y TENER, CON NUESTRAS PALABRAS, EL DESEO SINCERO DE QUE TRIUNFE Y APAREZCA LA VERDAD.  Cualquier otra connotación, empaña nuestra convivencia y la desvirtúa. La MANSEDUMBRE es la que da eficacia a nuestras palabras y profundidad a nuestra convivencia fraterna. Sed mansos y poseeremos la tierra.


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