domingo, 28 de julio de 2024

28/07/2024 Reflexión Diaria

Todos estáis presentes en nuestras jornadas. La verdad que el Señor sorprende en cada momento. Mirad, es cuestión de tener bien abiertas las ventanas del corazón; vamos a dejar que se airee nuestro interior, que se renueve con nuevos y estimulantes sensaciones; si nos quedamos cerrados, todo empieza a tener una hediondez nada agradable. Cuando, dirigidos por nuestros buenos amigos y hermanos Belén-Plácido, entrábamos en la intimidad de nuestro interior, y lo contemplábamos con la mirada de Dios, descubríamos su ternura y su delicadeza, TERNURA Y DELICADEZA DE DIOS; son sus características sanadoras. Lo que nos sana es el abrazo infinito de Dios; es el que hace que cobren profundidad y misterio sanador, los muchos abrazos que entre nosotros prosigamos. Sanados por Dios, aprendemos a abrazar. Nuestros hermanos son también, con Dios, instrumentos sanadores que hacen que nuestro interior brille y sea luz por la que damos de comer a todos con los que nos encontramos.  Todos nos consideramos y vivimos la gran experiencia de ser familia de Dios.  Confiemos en esa presencia sanadora de Dios, que hace brillar, para bien de los demás, todo lo que somos. Disfrutar de este nuevo día de nuestras jornadas.

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