martes, 9 de noviembre de 2021

¿PREGUNTAS…O… RESPUESTAS?

 

Es duna duda que me aparece, en muchas ocasiones, después de escuchar a muchas personas. Es muy fácil presentar interrogantes a todos los niveles: personales, sociales, familiares, escolares; diríamos que esto forma parte de eso que llamamos: un cierto desahogo   No tengáis prisa, me explico. La realidad es que esta postura no deja de ser transitoria con todas las consecuencias; es decir: pan para hoy y hambre para mañana. Por lo mismo, no nos sirve para ponernos en el lugar que nos corresponde. Todo lo que, circunstancialmente y momentáneamente, tiene un efecto inmediato sin más, no deja huella perenne en la vida de la persona.

Lo que ocurre es que, en multitud de ocasiones, somos víctimas de las apariencias y creemos más en los efectos momentáneos y transitorios que en aquellos que dejan su huella de eficacia, pero nos piden paciencia y constancia. Es por ello que somos dados, muy dados, a formular preguntas, deseos, lamentaciones, incluso injusticias y críticas, pero, con facilidad, somos duros en aceptar las respuestas oportunas y comprometidas. Nos resulta más cómodo quedarnos a la entrada de todo, y, cómodamente sentados en dicha entrada, no pasar en ese umbral y adentrarnos en el compromiso de la solución de aquello mismo que presentamos. Nos quedamos en las preguntas y obviamos las respuestas. No es el camino que nos enseña Jesús; no es la línea que nos trazó San Francisco.

Hemos de ver la realidad en toda su complejidad; toda ella es una llamada de atención y de compromiso, de acogida y de escucha. No la desvirtuemos con miradas partidistas, interesadas,  subjetivas o puramente críticas. Todo lo que sucede a nuestro alrededor nos pide una respuesta; o, si queréis, una pregunta y una respuesta; ambas íntimamente relacionadas. Si pregunto, es porque espero y quiero una respuesta; ambas son la actitud que corresponde a aquello que me está sucediendo o está ocurriendo a mi alrededor. Si me quedo únicamente con la pregunta, estoy manifestando que estoy viéndome o mirando solo con los ojos de la carne o con mi pura inteligencia. Duc in altum, hay que ir más adentro. Hemos de verlo todo con los ojos del corazón, que es quien sabe siempre dar la respuesta oportuna, conveniente y necesaria.

    y…¿CUÁL ES LA PREGIUNTA OPORTUNA Y LA RESPUESTA CLARA?

En primer lugar, la que acoge; la que acoge de corazón; lo cual significa que no nos dejamos llevar por apariencias o criterios interesados; el verdadero sentido de este verbo, a-coger, a-cogliere, es:

                           ADMITIR EN CASA, DAR REFUGIO

Ya la misma palabra nos pone en contacto con nuestros verdaderos interlocutores; con la acogida, damos el verdadero sentido de nuestra vida, su sentido fraternal, que es el sentirnos también responsables de las situaciones de los demás, conocer aquello de lo que los hermanos tienen necesidad. Esto es no ser sordos a loa gritos de los hermanos. Todo ser grita en silencio para ser leído de otra manera. Y esa manera es: la acogida.

                                   LA ACOGIDA Y LA ESCUCHA

No tengamos prisa en decir palabras; no demos soluciones que nadie nos está pidiendo; no seamos protagonistas en la escucha, y mucho menos queramos demostrar lo mucho que sabemos del tema; no nos pongamos nosotros el título de maestros. No es ese el camino de la escucha. El camino de la escucha es: el silencio. Las palabras que se deben escuchar  son las del acogido; las pocas palabras que nosotros podamos decir, deben nacer desde el silencio reflexivo y mirada acogedora. La escucha es la que prepara, con eficacia, al acogido a recibir la respuesta que le conviene. Lo importante es que él, el acogido, encuentre lo que desea su corazón, que, si no escuchamos, expondremos lo que nosotros deseamos, que, difícilmente, coincidirá con lo que su corazón anhela.

Esto es lo que el próximo sábado deseamos presentar. Todo el día dedicados a la escucha como fuente de todo lo que nosotros queremos conseguir.

LA ESCUCHA FUENTE DE DIÁLOGO…

LA ESCUCHA FUENTE DE FRATERNIDAD…

LA ESCUCHA FUENTE DE SILENCIO…

LA ESCUCHA FUENTE DE COMPROMISO.

Cada tema viene preparado por alguno de los hermanos. Lo importante es que lo hagamos de una manera presencial. Os esperamos en el Racó.  Todo ello incluye misa y mesa. Por ello es importante que seáis buenos y nos aviséis de vuestra venida.

Paz y bien. El miércoles tendréis más noticias.            

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