Reflexión P.Llopis 28/06/21
Nuestra vida es un acoplarnos constantemente al SILENCIO DE DIOS ; de esta manera, vamos como entendiendo cómo es la dimensión de Dios y en qué consiste el desarrollo de Dios. El silencio de Dios nos va enseñando lo que es "silenciar". Palabra clave en la proyección de Dios hacia nosotros. Esto está muy unido a nuestra plegaria. La Palabra de Dios nos dice que no sabemos lo que hemos de pedir. ¿veis? Es que hay muchos ruidos que molestan a Dios. Ha de venir el Espíritu en ayuda de nuestra confusión, para que enderecemos nuestro camino. Esto es silenciar. Dios acepta el corazón "silenciado", que es el que ha sabido purificar, convertir, marginar o destruir sus ruidos personales y experimentar la nueva claridad fruto del silenciamiento. Dios, diríamos de una manera humana, se aleja de los ruidos; chocan con su delicadeza y ternura. Y los ruidos no los identifiquemos con fenómenos externos que molestan a la audición personal; no son estos los más molestos al silenciamiento; son los internos, los que por doquier nos acompañan ESTEMOS donde estemos y hagamos lo que hagamos. Estos molestan al alma. Imitemos el silencio de Dios, de todo y en todo, ha creado armonía, silenciando todo aquello que perturba la interrelación del conjunto. Así es la delicadeza y ternura de Dios. Y es Él el que, con su amor igualmente tierno y delicado, va conduciendo nuestra vida, haciéndola sensible sólo a la armonía y a la paz. Es cuando nuestra relación, sin ruidos concomitantes, se vuelve fluida, eficaz y fraterna. Que nuestros agobios se conviertan luz y esperanza en manos de Dios; Él tiene mucho interés en que nosotros estemos bien.
Reflexión P.Llopis 29/06/21
Hoy, 29 de junio 2021; 29 de junio 1967; en esta fecha ya lejana, hace cincuenta y cuatro años, de manos de un obispo misionero, en el convento de los combonianos-misioneros, recibía yo la ordenación sacerdotal. Una oración por mí; que sepa ser fiel a este don tan grande recibido. Son muchos los avatares que, desde aquella feliz fecha, han removido mi vida. Me he equivocado en multitud de ocasiones; sólo quiero presentarle al Señor, HUMILDEMENTE, que, sinceramente, SIEMPRE he tenido buena voluntad, SIEMPRE he querido que Dios centre mi vida, y que, al mismo tiempo, Dios esté siempre presente iluminando la vida de los demás. Todo esto en medio de alegrías, sequedades, mareas, tormentas y toda clase de vicisitudes; en todo ello, al volver la mirada hacia atrás, permitidme este gesto, DIOS SIEMPRE ME HA MIMADO. Ha sido Él el que ha escrito en mi vida tantas vivencias, sentimientos, actitudes, que yo, por mi cuenta y riesgo, nunca hubiera sido capaz de escribir, ni mucho menos de vivir y conseguir. Es por eso que, hoy, en estos momentos, que yo calificaría de profundamente felices, hoy, repito, fluye de mi corazón un agradecimiento sincero a Dios y a los hermanos. Gracias, Señor, por lo que has escrito en mi vida; no importa del color que sea. Siento, hic et nunc, que Tú, Señor, has sabido escribir recto en líneas torcidas. Conclusión: vosotros, que ahora sois los que Dios ha puesto en mi camino, elevad a Dios una plegaria, para que, durante el tiempo que Dios quiera, Él siga escribiendo en mí la historia que Él sabe que me conviene. Gracias por vuestra paciencia de tantos años soportando mi voz y mis escritos; sólo deseo, desde la pequeñez del Racó, no ser gravoso en vuestras vidas. Lo dicho: una plegaria por mi persona; ahora que el tiempo es mi aliado, lo hago mucho por todos vosotros. Que Dios os bendiga en todos vuestros problemas.
Reflexión P.Llopis 30/06/21
Muy contento y feliz por todo lo que los hermanos han expresado con motivo del aniversario de mi ordenación sacerdotal. La verdad que entre todos habéis hecho un síntesis de lo que Dios me pide como sacerdote a vuestro servicio. Por todo ello: gracias y que el Señor continúe su obra. Estos días de nuevo el silencio va a ser el protagonista en nuestras reflexiones. Ya lo ha sido en. muchas ocasiones; ahora lo siento de una manera especial. Para empezar: SOLO EL SILENCIO ES GRANDE; TODO EL RESTO ES DEBILIDAD. Entrar en la profundidad de este enunciado es experimentar la eficacia de locación de Dios que vemos que se caracteriza por el silencio. Hace falta toda la fuerza de la gracia de Dios para entrar en ese santuario bendito del silencio. Al cual uno no se acerca sino con constancia, una dosis muy profunda de paciencia, y una negación absoluta a todo tipo de miedos. El silencio es grande, porque te enseña a navegar, con seguridad, tanto en la profundidad del océano de tu vida interior, en donde reside la calma, como en la superficie, en donde todo parece indicar que vas a la deriva. Por eso, es grande. El mundo está orientado hacia la mediocridad y vulgaridad, porque tiene miedo a enfrentarse con su propia y esencial realidad que es la eficacia del silencio. Por eso, igualmente, todo arranca en la raíz del silencio, y, por eso, los obstáculos que a él se oponen, hemos de saber los discernir con claridad. Va en ello El que sintamos la verdadera esencia de lo que nosotros somos: encuentro con la verdad a través del silencio. La vulgaridad y la mediocridad no tienen cabida en la vida de silencio. Son totalmente antitéticos y contradictorios. Dios es silencio, que es lo mismo que decir: DIOS ES.. y basta. Ese ser silencio tiene acallado todo síntoma de debilidad y estancamiento. Todos los Santos se instalaron en el silencio; hicieron su morada en esa hermosa catedral que es el silencio. SOLO EL SILENCIO ES GRANDE; TODO EL RESTO ES DEBILIDAD. No tengas miedo de entrar en ese recinto Sagrado; sólo es cuestión de dejar fuera todo lo que es marginal, y ya está. Buena y feliz entrada.
Reflexión P.Llopis 01/07/21
La grandeza o pequeñez la da el corazón. Es decir: el amor que pongamos en todo aquello que vivimos; y el amor está íntimamente conectado con el silencio. Todo lo que no está imbuido de amor-silencio, es debilidad. No es pequeñez, que sería lo contrario a grandeza. La pequeñez es también característica esencial del Silencio; es el milagro constante que hace el amor; empieza por lo pequeño, que es la realidad que siempre tenemos al alcance de la mano, y transforma esto que llamamos o consideramos pequeño en grande, como consecuencia del amor que sobre lo pequeño hemos depositado. Todo el resto, lo que no es silencio-amor, es DEBILIDAD, es inmadurez. Sí, muchas palabras, muchas razones y justificaciones, muchas apariencias, sí, repito, pero todo tiene un matiz descorazonador: vacío personal, protagonismo deseado y apariencia manifiesta. Fijaos y veréis: no hay ni el más mínimo resquicio de escuchar a los demás. Muchos son lo que se han arrepentido de haber hablado; nunca de haber callado. En el agobio feroz de la persecución, el profeta Elías no es sorprendido por la grandeza aparente del rayo o terremoto; lo inunda la voz de un silencio sutil. Ahí están Dios; y ya nunca más tuvo miedo al ruido de las persecuciones que por doquier lo acuciaban. Por eso, el silencio-amor es la realidad más grande que el Señor nos regala. Entra y escucha el silencio divino.
Reflexión P.Llopis 02/07/21
No, no y mil veces no; silencio no es callar. El callar, en tantas ocasiones, es fruto de miedo, cobardía y un sin fin de excusas que nos agobian. El taciturno calla; el que quiere ser protagonista y tiene miedo a que le quiten este trono, calla. Este callar es la antítesis del silencio, y produce sequedad en el corazón, frío en el alma, vacío y tristeza , y lo que no somos capaces de decirlo en su justa medida, somos, en cambio, muy dados a decirlo en forma de chismes, murmuraciones y comentarios malsanos ante los demás y en ausencia de los protagonistas. Esto está muy lejos del silencio, que ya la palabra en su misma etimología, ya tiene un rescoldo de quietud, tranquilidad y paz; y, cuando nos adentramos en su desarrollo nos damos cuenta, o si queréis, experimentamos que este, el silencio, es plenitud, síntesis de todo aquello que de corazón admiramos y entra en la categoría de inexpresable e INEFABLE. Es el silencio que es, sencilla y llanamente, brillo en los ojos, con los que expresa que todo lo entendemos y que las palabras no son lo más importante. Así nos quedamos admirando a Jesús, el Señor, así nos quedamos, con la boca abierta y con nuestros ojos saltones, ante el misterio de su amor gratuito, sin reservas, silencioso y elocuente, llevado hasta la plenitud en su consumación en la cruz. Y es que silencio es darse, ofrecerse, regalarse..., y, Fijaos el contraste, el oxímoron, y todo se vuelve elocuente, todo se vuelve diálogo y fraternidad. Job es maestro del diálogo, cuando cesó de hablar y experimentó, admirado, la grandeza del silencio. Despierta..., y..., admira. Todo dentro de ti y a tu alrededor es una bella y hermosa obra de arte que sólo, desde el silencio, serás capaz de admirar.
Reflexión P.Llopis 03/07/21
El silencio-amor es vida por sí mismo; y lo es porque nos centra totalmente en aquello que, en estos momentos, hemos de vivir; y, cuando esto ocurre, se da la presencia total de Dios, la presencia real de cada uno de nosotros y, como conclusión, la paz del corazón. Hay una interrelación espontánea y esencial entre silencio-amor y paz del corazón que es lo que nos regala el Señor. Cuando nos encontramos en nuestro centro, experimentamos el que es la influencia positiva de cada una de nuestras infinitas realidades de las que nos ha dotado el Seños. Todas con su silencio, es decir, con su elocuencia eficaz y con su liberación de aquello que es marginal, están colaborando a este resultado final de la paz del corazón; de hecho, la confusión es la amalgama anárquica de nuestras posibilidades, que, haciendo la guerra cada una por su parte, sin conexión ninguna, dan como resultado este desagradable acontecimiento. De hecho, igualmente, sí atendemos a la etimología de la palabra "amor", tenemos este resultado curioso; deriva la palabra amor del prefijo "a", que siempre es privación, y de la palabra latina "mors", que tiene como significado: muerte; quien vive en el amor, vive sin muerte, está siempre en la vida. Centrémonos hoy, al despertar, en vivir, en el silencio-amor, cada uno de los momentos que el Señor nos regala; no los estropeemos con mezclas espúreas que contaminan el regalo de Dios. Nosotros somos vida que es la centralizada que crea el silencio-amor.
Reflexión P.Llopis 04/07/21
Jesús, el Señor, es siempre original. No sigue los dictados a la usanza humana. Todo aquello que, en este aspecto, pudiera pudiera darle prestigio, lo deja de lado, no le interesa. Parece, en su currículum personal, que eso le distrae del objetivo fundamental; así, no tenía poder cultural como los escribas; tampoco tenía la influencia del Ministerio sacerdotal; no podía presumir de un currículum intelectual académico; no pertenecía a ninguna familia elitista urbana de la época de Séforis o Tiberíades. A nada de esto le da importancia. Él es, simplemente, un vulgar obrero de la construcción. U es esto lo que configura el verdadero cuadro que Jesús quiere presentar y ofrecernos. Todas las discusiones sobre la ley, o relacionadas con el templo, no le interesaban. Para Jesús, lo importante es lo vital, enseñar a vivir, lo cual conlleva: LA SABIDURÍA DEL CORAZÓN Y LA FUERZA SANADORA DE SUS MANOS. Él explica su experiencia de Dios y enseña a vivir bajo el signo del amor. Ni siquiera posee ningún tipo de autoridad humana con la que avalar lo que vive, dice y enseña. Su autoridad es que habla y enseña de corazón. Es por eso que los de su pueblo, que solamente lo ven desde fuera, no lo entienden ni lo siguen. Creer a Jesús, seguir a Jesús, significa transformación del corazón y creer en el milagro fundamental de nuestra vida que es la vivencia del amor. Este es Jesús; sana conn su amor; enseña lo que vive con amor; la eficacia no se encuentra en medios humanos. La eficacia estriba en la intensidad de amor que en cada paso, en cada palabra y en cada gesto Él transmite y nos proyecta. No convirtamos los términos; demos importancia al envoltorio y nos olvidemos del contenido. Lo importante y esencial es la vida con amor, taladrada por el amor. Y esta vida de amor es la que realiza nuestra verdadera conversión. Despierta al milagro del amor.
Reflexión P.Llopis 05/07/21
Tres virtudes constituyen todo el entramado franciscano que nos dejó nuestro santo San Francisco. Ellas son: CARIDAD, HUMILDAD Y MISERICORDIA, que nuestro santo concreta en hacer misericordia. Su manifestación externa de conversión se concreta en hacer misericordia con los leprosos. Algo que para él era insuperable. Sí, daría limosna para ellos antes de su conversión, pero, el acercarse o tenerlos presentes superaba todas sus posibilidades. Recordad el encuentro con el leproso. Su reacción inmediata fue dar rápidamente la vuelta y dejar aquel enfermo. Sin embargo, ahí lo esperaba el Señor. Fijaos la catequesis importante que este acontecimiento encierra. Vuelve sobre sus pasos, o mejor dicho da la vuelta al caballo, se dirige hacia el leproso, al llegar a él, desciende del caballo y BESA AL LEPROSO. Y...lo que antes le parecía tan amargo, se le fue convertido en dulcedumbre del alma y del cuerpo. Es el milagro de la caridad-amor. Convierte lo difícil en fácil, lo imposible en real y posible. No pongamos límite a la caridad. Esta, que es verdadera esencia de Dios, nos hace trasladarnos al reino de lo imposible, haciéndolo real, visible y posible. Y no sólo porque hemos sido capaces de una tal gesta, que, por otra parte, no es acción nuestra, sino porque sus consecuencias son fácilmente experimentadas en nosotros. En San Francisco fue, dicho por él: DULCEDUMBRE DEL ALMA Y DEL CUERPO. Dicho en otras palabra: suavidad y ternura del corazón, paz en el Espíritu, sentimiento de agradecimiento a Dios por habernos conducido al que ni siquiera, en los momentos personales más optimistas, habíamos soñado. Ya veis, un acto aparentemente, tan agresivo, es la fuente de todas las bondades; claro, después no supo sino hacer misericordia con ellos, con los leprosos. Hoy, no temas, aquello que hoy no puedes, déjalo en manos de Dios; Él te conducirá por el camino correcto: lo realizará y sentirás la sorpresa agradable de la caridad.
Reflexión P.Llopis 06/07/21
En la basílica superior de Asís, se encuentra el ciclo de la vida de San Francisco en frescos atribuidos a Giotto. Viene a ser una presentación visible de la vida del santo tal como nos la presenta San Buenaventura en su libro LEGENDA MAIOR; era, diríamos, la hagiografía oficial de San Francisco. Querían, dada la profusión de escritos que sobre el santo aparecieron, querían, repito, poner con este escrito un poco de orden y corrección. Pues bien, en la primera escena, en medio de un ambiente de Asís, hay un pobre que extiende un manto al paso de San Francisco. Viene a manifestar las grandes maravillas que el Señor ata en su vida. Nos trasladamos al final del ciclo. ¿Cuáles son esas maravillas? No vemos a multitudes que lo siguen. El último fresco de este mismo ciclo nos lo aclara. ES: LA MISERICORDIA. Vemos en este fresco a un presidiario saliendo de la prisión en la que, injustamente había sido internada. Recurrió a San Francisco, y nuestros santo, ante el asombro de los presente, atendió su súplica llevándolo de su esclavitud. Realizada su petición, en el fresco contemplamos a San Francisco subiendo de nuevo al cielo. Las grandes maravillas preanunciadas por el pobre, son la misericordia. Es la perla preciosa del anuncio de Jesús sobre la realidad de Dios. Su nombre es MISERICORDIA. lo más grande que en nuestra vida podemos realizar, se encuentra englobado y sintetizado en esta real y misteriosa palabra que es la misericordia. No seríamos nada nosotros sin la misericordia que Dios tiene sobre cada uno de nosotros; y no somos nada nosotros si nuestra vida no tiene ojos de misericordia sobre los demás. Hoy, a disfrutar de ser mensajeros de misericordia para con nuestros hermanos, al igual que el buen Dios ha tenido y tiene, en abundancia, misericordia sobre cada uno de nosotros.
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