Es el DIOS de la paz, es la Virgen de la paz; muchas son las cosas a cambiar para entrar en este camino. Es Dios quien no sabe darnos sino su paz; es la Stma. Virgen quien no sabe sino enseñarnos el camino de Jesús que conduce a la paz. Hay que abrir nuestro corazón y ser sensibles a esta generosidad del Señor y de María. Si no abrimos nuestro corazón detrás del consumismo y pondremos en él todas nuestras perspectivas. Y nada que es consumismo tiene capacidad de darle camino y vida a ninguno de los muchos conflictos en los que nos podemos encontrar. Sufres, déjate imbuir de la paz de Jesús; no sabes darle salida a ese conflicto que te ha llevado a un sentido fracaso; que el silencio te introduzca en el santuario de la paz. Tengamos esta hermosa experiencia: sumérgete en el silencio sonoro y pacífico de la presencia eficaz de Jesús. Todo cambia cuando todo lo regamos de la paz que el Señor nos regala.
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