Una plegaria muy intensa por dos personas que se encuentran en estado crítico. Una es el padre de Cristian, de la que dábamos información ayer; la otra es: el marido de Núria Renault, en Ordizia, en el país vasco, que también está en situación terminal. Una plegaria por ellos. No cabe la menor duda de que hay, yo diría matices o actitudes que facilitan y conducen hacia la paz personal, o hacia la convivencia sana. Una de ellas, y es básica y fundamental es la comunión. Es el Señor el que no cesa de proclamar está realidad: estar en paz con todos nuestros hermanos. Es la virtud que suaviza todos los caminos, todos los matices y todos los conflictos. Entran en ese proceso tan humano y espiritual, en el que todo se ve fácil y al alcance de la mano. Más aún, es la manera de disfrutar de todo y de todos. La comunión es la linea fundamental en la que todos nos debemos desarrollar y la que no debemos nunca traspasar. Tengamos esa experiencia por la que sentimos que, pase lo que nos pase, la comunión entre nosotros. Nunca se romperá ni se marginará. Es por eso que todos los días, en nuestra eucaristía, se pide por la comunión de todos, sobre todo de todos aquellos que participamos del Cuerpo y la Sangre de Cristo.
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