Reflexión P.Llopis 01/06/21
A todos nos afecta esta pérdida de Julián. No esperábamos este fatal desenlace. Bueno, no sabemos si es una pérdida u otra nueva realidad. Sí, otra nueva realidad. Es imposible, y así lo creo, que ese sunami de energía, de proyectos, de deseos queden reducidos a la nada. Nuestro hermano Julián seguirá luchando en la presencia del Señor, para que todo eso se haga realidad. Su tránsito a la casa del Padre no es el final de su obra... Y, su obra era seguir a Jesús en los pobres, aunque eso le costará la vida; su obra era una entrega sin fisuras y sin reservas a los hermanos y con los hermanos; y su carisma la premura, la inmediatez, vamos a hacerlo; no importaban los obstáculos, no tenían importancia impedimentos personales, ambientales e incluso familiares. Sí Dios nos pide esta entrega, sin marginar nuestra situación personal, Él sabrá aligerar nuestro camino. Recuerdo, con gozo, esas sus lágrimas en nuestra capilla en uno de los días de nuestros ejercicios. Eran lágrimas de agradecimiento a Dios y a los hermanos por todo lo que se presentaba en su vida. Se sentía, de verdad, hijo de Dios, hermano de de tantos hermanos e instrumento válido en beneficio de los más necesitados. Y, consecuencia de todo ello, el servicio. Empezando por ese tesoro que Dios le había confiado que eran sus hijos. Aparte de todo lo material y por encima de todo ello que crezcan en la fe, que tengan experiencia de Jesús. Y con ellos, el Racó; llevaba el Espíritu del Racó en lo más profundo de su corazón. Fraternidad, humildad, servicio, olvidó de sí mismo, ponerse en manos de Dios, proyectos y deseos sin fin y siempre nuevos y prisa, como si le faltará tiempo, por ponerlos ya en práctica. Por eso os digo, hermanos, tanta inspiración divina no puede quedar en el olvido. El Racó ha vivido con Julián; Julián se ha alimentado de esa fuente de inspiración que para él fue la peregrinación a Asís; y Él, Julián, seguirá alimentando desde el cielo ese nuestro humilde y sencillo caminar. Julián es aún mucho más de nuestra familia y, en la presencia de Dios, seguirá inspirando y estimulando nuestra capacidad de servicio, de fraternidad y de entrega a los humildes y necesitados. Y, ya sabéis, mañana, miércoles, en el Racó, a las 19'00 h tendremos una Eucaristía con él y por Él. La retransmitiremos por el Facebook. Le pediremos al Señor que su vida no sea entre nosotros, sólo un recuerdo. Que Dios haga realidad en nuestras vidas todo lo que él Julián, quiso hacer de la suya. Nosotros participaremos también de su funeral en Zaragoza. Todos unidos en plegaria ante Dios. Y que interceda por todos y cada uno de nosotros. Por sus hijos y por este nuestro Racó. Bon día.
Reflexión P.Llopis 02/06/21
Bueno, hermanos, resuenan muchas palabras en nuestro interior; afloran sentimientos encontrados ante un acontecimiento no esperado, que en un fin de semana, y para nosotros, en un momento, se nos ha venido encima, y nos ha atravesado. La partida de Julián ha hecho poner en primer plano, en evidente primer plano, todo aquello que él deseaba constantemente; a pesar de que su vida tras mscurría en aparente soledad, su realidad era profundamente FRATERNA. Sí, no tiene sentido nuestra vida sin la fraternidad, sin los HERMANOS. Es Dios aquí en nos hace hermanos; su motivación fundamental, la de Jesús, es instituir, constituir, un pueblo de hermanos, una familia, en la que los necesitados , como en cualquier familia, son los primeros; es Dios quien nos traza este camino porque sabe que es el que nos conduce hacia la paz y felicidad. Y esto a pesar de nuestros aparentes fracasos. Julián, como todos nosotros en tantísimas ocasiones, fracasó en su intento; no importa, Dios le inspiró siempre el camino nuevo a recorrer, aún surgiendo de sus cenizas. En un corazón abierto, Dios siempre nos enseña nuevos amaneceres. No tengamos miedo a equivocarnos; tengamos pánico a NO MOVERNOS. La herida de un fracaso cuando tropezamos al caminar, Dios la sana con un nuevo amanecer. Hoy, ponte, pongámonos en manos del Señor. Siempre la paz nos acompañará.
Reflexión P.Llopis 03/06/21
Hoy es también un día especial. Y es que Dios ha suscitado personas que han marcado y sellado la vida del Racó. Como os digo, hoy hace seis años nos dejaba nuestro entrañable amigo y hermano Lluís. Su presencia no se puede borrar de la vida del Racó. Su partida al Padre acrecentó con más intensidad su presencia. Su constancia fue la bondad y su quehacer servir y nunca, por ningún motivo, hacer sufrir a los demás. Incluso su muerte, su partida al Padre, que él personalmente programó hasta el detalle, quiso que fuera una fiesta; así lo recomendaba a su esposa, Mari Sol, a sus hijos, Víctor, Esther y David y a toda su familia y a todos nosotros. No quiero que sufráis; sí su vida fue hacer más fácil la vida de los demás, esto lo llevó hasta las últimas consecuencias; no quiero que mi muerte sea motivo de sufrimiento para todos vosotros a los que he amado hasta el extremo. Y así entregó su vida su Dios y a los hermanos, como lo había hecho a lo largo de todos los días de su vida. La verdad que la muerte de Lluís, su partida al Padre, fue de verdad, una muerte digna. Es cierto, siempre recordaremos tantos detalles, acontecimientos, que adornaron y manifestaron su profunda vivencia de su SER FRATERNIDAD; ES decir: sin tantos razonamientos y conflictos, entregarse a hacer felices a los demás. Sí es que, en definitiva, es lo que Dios nos pide; y no olvidaremos tampoco aquel último mes de su vida, después de la boda de su hija, en el hospital de la Fe. En aquellos intervalos en los que el dolor mitigaba, tenía palabra para todos: para su esposa, para sus hijos, para todos y cada uno de nosotros. No importaba la hora; noches que se convertía en ese monólogo por su parte de amor y de entrega. Su sabiduría en la fe está y estará, como puesta por Dios, en la vida del Racó. Su SER FRATERNIDAD fue una enseñanza magistral que nosotros siempre hemos querido aprender. Gracias, Lluis; el próximo sábado, a las 18'30 tendremos una Eucaristía en el Racó, en agradecimiento a Dios por lo que ha sido y es la vida de Lluis. La retransmitiremos por el Facebook. También aparecerán escritos que a lo largo de su vida han ido salpicando tantos acontecimientos. Bon día.
Reflexión P.Llopis 04/06/21
Hermanos, no dejemos de cuidar la fraternidad. Estos días se está celebrando el Congreso sobre ella en Madrid. Los horizontes de la fraternidad. No nos quedemos en especulaciones sobre la misma; no. Partamos siempre de esa experiencia básica y fundamenta: SOMOS HERMANOS. Esto es lo que nos pide una proyección, como una reflexión, si queréis, sobre todos los horizontes y realidades en los que nos movemos. No puede haber una sana teología, si no está basada en la realidad fraterna; ni siquiera un un lógico razonamiento filosófico; será puramente etéreo y carente de experiencia; no hagamos del franciscanismo, de San Francisco, un camino virtual, o de nuestro santo una figura melosa, sin raíces serias y humanas, como ajeno a parcialidad dura de cada día. Esto es todo desvirtuar la verdadera y seria realidad de la fraternidad que nos presenta Jesús y sigue con intensidad San Francisco. Jesús murió por ella; por tanto? No es un juego superficial; San Francisco no dudó en desnudarse de todo, para que ella, la fraternidad brillara con todo su esplendor. La verdadera perspectiva, el verdadero horizonte de todo lo que existe se abre con claridad desde la vivencia comunitaria de la fraternidad. Incluso nuestra realidad personal se deforma, cuando nos alimentamos en nuestro egoísmo e interés personal. La fuente de toda claridad Dios la ha colocado en la vivencia de la fraternidad. No os olvidéis, nos acercamos al fiesta del Corpus. Es la invitación profunda a la fraternidad. Seguiremos.
Reflexión P.Llopis 05/06/21
A raíz de la foto última que hemos puesto, viene la reflexión de esta mañana. De base, las palabras de Jesús: YO ESTARÉ CON VOSOTROS HASTA LA CONSUMACIÓN DE LOS SIGLOS. Jesús siempre será el eterno acompañante. Somos nosotros los que con nuestros vaivenes fluctuamos y, a veces, nos salimos del sendero. Jesús nunca lo hace. Su esencia es estar, y diríamos, estar con más intensidad en los momentos cruciales. Y es curioso y hemos destacarlo; la foto, lo presenta en primer plano; lo que destaca la foto es el cirio pascual. Jesús está con nosotros así, RESUCITADO; es el tiempo, ahora, nos dice el Papa, es el tiempo, repito, de presentar a este mundo LA FUERZA DEL CRISTO RESUCITADO, fuerza infinitamente superior a cualquier otro obstáculo o enemigo que se nos pueda presentar. Y ese Cristo resucitado está conmigo, está con nosotros, dándonos la seguridad que, en cada momento necesitamos. Y, seguid viendo la foto, está el Sagrario, la pequeñez, la humildad, la eficacia de su presencia. No es un rey poderoso, es un Dios humilde, paciente que siempre nos espera en el Sagrario, en la intimidad del Sagrario. Vemos a continuación, el Cristo de San Damián, esa mezcla misteriosa y real de cruz y triunfo, muerte y resurrección, luz y sombra, en cuyo debate siempre, lo vemos en el Cristo, siempre es triunfa Jesús, siempre triunfa el Cristo triumphans, que es que nos acompaña para que también nosotros triunfemos con Él. Y en la cumbre de la foto, está San Francisco; con su presencia destellos también rayos de luz que aclaran nuestro caminar. Sé consciente en esta hermosa mañana, víspera de la gran fiesta del Corpus, de los acompañantes que dan vida y claridad a nuestra vida. Conversa con ellos y escúchalos. Ellos iluminan siempre nuestras posibles oscuridades.
Reflexión P.Llopis 06/06/21
Fiesta del Corpus. Jesús Sella su vida con las dos coordenadas más importantes: PASIÓN POR DIOS Y ENTREGA A LOS DEMÁS. Para ello, en aquella su última cena, entrega su Cuerpo y su Sangre; son la manifestación evidente y eficaz de su absoluta y total donación. Nos deja la totalidad de su persona: el pan y el vino, su cuerpo y su sangre. Es la alianza con todos nosotros, realizada y confirmada en su última comida que llamamos: la ÚLTIMA CENA. Dios y los hermanos. Su donación total, toda la integridad de su persona, a este camino que nos conducirá hacia nuestra felicidad. PASIÓN POR DIOS, alimentarnos de Dios, comer, tragar a Dios, para tener los mismos sentimientos que Él tiene; vivir de su mensaje, transformarnos en Aquel del que nos alimentamos; en una palabra: IDENTIFICARNOS con Él para ser en todo momento reflejo e instrumento de su divina voluntad. Y es así como encontramos a los hermanos. Jesús oraba al Padre, y, en su oración, encontrando a los hermanos, oraba por cada uno de ellos. Su oración alcanza su cumbre en la plegaria por los hermanos. No olvidemos de identificar DIOS Y LOS HERMANOS. Así nuestra persona encontrará su verdadera dimensión y su verdadera felicidad. No os olvidéis, hoy, de disfrutar de una plegaria sincera a Dios con los hermanos.
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